2.20.2011
2.12.2011
Charles Baudelaire
En mi cerebro se pasea,
Como en su casa,
Un lindo gato, fuerte, dulce y tibio.
Cuando maúlla se le oye apenas,
Tan tierno y discreto es su timbre;
Por más que su voz se apacigua o retumba,
Es siempre rica y profunda.
He ahí su calidez y su secreto.
Esa voz, que brota y se filtra
En mis fondos más tenebrosos,
Me llena como un verso numeroso
Y me regocija como una pócima de amor.
Ella atenúa los más crueles males
Y detiene todos los éxtasis;
Para decir las frases más largas,
No necesita palabras.
No, él no es el violín, instrumento
perfecto, que muerde mi corazón,
pero hace, más regiamente,
Sonar su cuerda más vibrante
Que tu voz, gato misterioso,
Seráfico gato, gato extraño,
En quien todo es, como en un ángel,
Tan sutil como armonioso.
II
De su piel rubia y morena
Brota un perfume tan dulce, que una tarde
Fui embalsamado por haberlo
Acariciado una vez, sólo una.
Es el espíritu familiar del lugar;
Juega, preside e inspira
Todas las cosas de su imperio;
¿Puede ser un hada, un dios?
Cuando mis ojos son atraídos, como por una amante,
hacia ese gato que amo,
Se vuelven dócilmente
Y me veo a mí mismo.
Miro con sorpresa
El fuego de sus pálidas pupilas,
Marchita claridad, ópalos vivaces,
Que me contemplan fijamente.
2.07.2011
1.26.2011
Corre, corre rápido en tu bicicleta, sabes que tu recio padre te espera en la hacienda, hazte
médico, también masón, conviértete en político de los de antes, más rápido vas, hijo de aquella guerra que luego llamaron revolución , cuidado con la acequia, cuidado con los cristeros que cómo te molestan, cuidado con las espinas de los pescados, cuidado con todas tus palabras que llegan a 2, 3, 4 generaciones después de ti, detente, descansa, toma un respiro más, no puedes descansar tanto, hazte cargo de tus hermanos, de tus hijos, tu mujer te espera, los ciudadanos te esperan, los exiliados te esperan, los pacientes te esperan , la muerte te espera, y ahora que ya todo pasó y un túnel de tiempo hay entre tu y yo ,te recuerdo con todas las fotos y atesoro tus ideas abuelito mío.
1.17.2011
Mi Monterrey querido, algún día serás nuestro de nuevo
Ceremonias
de Mario Benedetti
Hubo un tiempo en que nos fijábamos en las hojas secas
en el muro de ceniza y en la noche descalza
y en la luna pálida de tantas destrucciones
y así apostábamos a la melancolía
inconscientes de que ése no era aún nuestro percance
faltaban temporadas de sistemática pobreza
laberintos privados y tristezas de medio pelo
el calvario era ajeno y quedaba lejos
el tamaño de la pena era tan módico como el deleite
nuestros dientes de hambre y nuestras lenguas en celo
funcionaban sin prisa pero funcionaban
las primaveras se nos iban de entre las manos
mirábamos el horizonte sin saber qué pedirle
el crepúsculo se henchía de gallos azules
y el aire era enigmático como un viejo sabiondo
pero una madrugada forzaron las puertas
nos allanaron el desván y la memoria
decidieron por nosotros en mitad de la duda
nos quitaron los fantasmas y los papeles
levantaron un cepo de palabras
y un corral de miedo donde abandonarnos
nos suspendieron el derecho a la tibieza
borraron los presagios con el odio
nos despojaron de la lluvia verde
y del silencio gratis y del amor cribado
nos cortaron en dos con un hacha de invierno
de ese modo tan turbio nos fue revelado
que en realidad no habíamos trajinado por el tedio
sino que éramos inadvertidamente felices
no esplendorosa sino pasablemente ávidos
de amparos lechos soledades perdones
de ese modo tan impropio nos fue dicho
que cualquier otro quebranto era menos que este azote
y tuvieron que aparecer túneles y máscaras y
trampas para que echáramos de menos el letargo cotidiano
las venas de los árboles el caballo a contraluz
¿habremos aprendido el catecismo del rencor
o la rabia se nos irá cayendo como escamas?
¿recordaremos siempre no olvidar o las franjas de inquina se nos irán pudriendo?
¿almacenaremos para nunca los aborrecimientos
y los sacaremos de la troya a perdonazos?
es claro que ni el rayo ni el rocío tienen prisa
desahucios y bienvenidas esperan su turno
por algo estamos listos para empezar desde cero
y nadie se arrodilla sobre los pámpanos caídos
vamos a merecer cada centímetro de augurio
vamos a abrir caminos a los sobrevivientes
sin guirnaldas pero con respuestas
flamantes y accesibles
vamos a reponer lo mucho que perdimos
vamos a aprovechar lo poco que nos queda.
1.16.2011
Algún lugar de Nuevo León
Navegando por ahí en los álbumes de Picasa me encontré con esta foto de Galeana, N.L. ; de inmediato un flash back frente a mis ojos.
Aquella tarde estábamos frente a la Laguna del Labrador contemplando el paisaje mientras un lugareño le contaba a mi padre como de repente se podía ver a un "lión negro" rondando por la montaña. Decidimos no creer tanto aquella historia porque no podía haber lugar mejor que éste para acampar al fin.
De pronto, una granizada como nunca la he visto de nuevo nos sorprendió, mientras unos caballos salvajes corrían despavoridos frente a nosotros... eran tan hermosos. Nos apuramos a llegar al carro, que parecía que iba a doblegarse ante el embate del cielo.
Todo pasó. Luego, por la noche, acampando en otro lugar en la sierra, los coyotes...
